Bebés

El tiempo pasa muy rápido para todos, pero para los bebés ¡todavía más! Es increíble el cambio físico que experimentan con el paso de los días o semanas. Así que tras su nacimiento, y para retener en la memoria las distintas etapas por las que pasan, os propongo que lo hagáis a través de una sesión fotográfica.

Durante el primer año de vida los bebés cambian mucho, y ¡muy rápido!, sin embargo, tras los primeros quince días desde su nacimiento, y hasta los tres o cuatro meses de vida, realizar una sesión fotográfica a un bebé resulta una tarea muy complicada. ¿Por qué?, porque durante este periodo empiezan a ser conscientes del mundo que les rodea, de las voces, de los ruidos, de sus manos, de su boca, de sus pies,… en definitiva, ¡no paran! Y no prestan mucha atención, así que lo ideal es que a partir del cuarto mes programemos la sesión.

Existen un gran número de posibilidades para llevarla a cabo, en vuestra casa, en el estudio, con o sin atrezzos, ¡vosotros decidís! Es un momento ideal para fotografiarlos, pues aparte de la ternura que desprenden, son un mundo de expresiones y os aseguro que se os “caerá la baba” cuando veáis el resultado.

Asimismo, cuando el bebé empiece a ser más autónomo, a gatear, podemos plantear otro tipo de sesión, en exteriores, en un parque,… son situaciones que pueden dar mucho de sí! Así que lo podemos planificar, ver qué os apetece, y ¡a por todas!